Inéditos

Inédito extra con… ¡Cristianno!

¡Buenas tardes y Buenos días, mafiosillas!

Lo prometido es deuda y hoy os traigo el primero de varios inéditos que iré publicando durante estas vacaciones.

Antes de que nos pongamos a leer hechizadas 😛 , quiero deciros que este es un extracto de Cristianno Gabbana días antes de que se inicie la primera entrega de la saga, o sea Mírame y Dispara. He leído por ahí que algunas chicas creíais que serían adelantos de la tercera parte, pero no es así. Al menos, no, por ahora.

Aclarado esto, os comento que este capítulo lo escribí unos meses antes de empezar formalmente Mírame y Dispara. Pertenece a mi carpeta de fantasías jajaja Y nos acerca un poco más al Cristianno de antes de Kathia. Al chico que no pensaba en los sentimientos de los demás (exceptuando a los suyos) y que disfrutaba de las noches de pasión sin problemas ni remordimientos, como ya vimos al principio de la primera parte.

No me enrollo más 🙂

Os aconsejo que lo leáis escuchando Skin de Rihanna… *suspiro* Ya me diréis, mafiosillas.

¡Disfrutadlo muchísimo!


Cristianno

— ¡¡¡Feliz año nuevo!!! —gritaron los más de quinientos invitados bajo una lluvia de confeti y serpentinas.

Me abracé a mi madre y la llené de besos antes de que mis hermanos nos sepultaran entre sus brazos y comenzaran a zarandearnos. Incluso Diego me mordió una oreja.

—Se suponía que era un abrazo íntimo, mamá —jadeé en su oído antes de escucharla reírse.

Saqué la cabeza del tumulto y me di cuenta de que en aquel abrazo también participaban mis primos y mi padre.

Me encantaban esas fiestas de fin de año. Por tercera vez consecutiva, mis padres se decantaron por el hotel Boscolo Exedra. Invitaron a todos nuestros clanes aliados, a decenas de cargos importantes de la ciudad y del país e incluso a personajes del mundo del espectáculo y del fútbol nacional. Era la mejor celebración del año.

Felicité con todo tipo de arrumacos a mis tíos, a mis abuelos, pero me reservé a mi tío Fabio para el final. Me acerqué a él y me encargué de que nadie participara en el abrazo que le di.

—Mi Cristianno… —susurró tierno, envolviéndome fuertemente entre sus brazos. Sencillamente, le adoraba.

—Feliz año, tío Fabio… —dije antes de mirarle a los ojos—. ¿Bailarás esta noche?

—No lo creo —sonrió, pero aun así parecía triste. Ese tipo de tristeza que probablemente me costaría entender.

No pude preguntarle ni tuve tiempo de compartir más tiempo con él porque Mauro me dio una colleja que me estampó contra la pared. Aprovechó mi desequilibrio para darme un suave puñetazo en las costillas. Reí y capturé su cabeza entre mis brazos antes de que Alex nos hiciera un placaje a los dos. No sé qué me dolió más, sí estrellarme contra el suelo o que Alex nos aplastara. Un segundo después, comprendí que habían sido las dos cosas. Sobre todo cuando Eric se unió a nosotros haciendo una acrobacia bastante femenina.

—Hijos de puta… —gemí entre risas y tirando pellizcos a lo primero que se me cruzaba: brazos, piernas, nalgas. Mauro fue el primero en quejarse.

—Si me tiras otro pellizco, te arrancaré los huevos —gruñó bromista mientras notaba como sus dedos se encarrilaban hacía mi cazador.

Me encogí a tiempo.

—Quieto, compañero… —reí.

— ¡Tienen fiesta esta noche! —canturrearon Alex y Eric, refiriéndose a mis pelotas.

— ¡Vaya grupo de gilipollas! —dijo una voz conocida.

— ¡Daniela! —exclamamos los cuatro a la vez, aún despatarrados en el suelo, sabiendo que nombrarla la avergonzaría.

Así fue.

Iba guapísima con aquel vestido azul oscuro y el pelo en un suave recogido que dejaba que varios mechones le enmarcaran la cara. Luca y su pajarita roja con topos blancos (nos habíamos estado descojonando de su atuendo durante toda la cena) estaban junto a ella.

—Viéndolos así, no me importaría unirme… —murmuró creyendo que no le escucharía.

—No seas guarro. —Daniela le dio un codazo al comprender la doble intención de sus palabras.

— ¿Te esperamos, Luca? —Sonreí de medio lado y entrecerré los ojos sabiendo que mi amigo se pondría nervioso.

Me levanté lentamente y retoqué mi aspecto con movimientos premeditados y bastante eróticos. Luca se deleitó con cada una de mis curvas.

—Cristianno, no juegues con mis sentimientos —refunfuñó.

—Ven aquí… —Tiré de él para abrazarlo.

—Qué bien hueles… —coqueteó antes de apartarse.

One Million…

Daniela puso los ojos en blanco al notar la egolatría con la que hablé y sonreí tirándole de un mechón de pelo. Ambos sabíamos que podía permitirme el lujo de ser egocéntrico. Era guapo, tenía buen cuerpo y lo más importante de todo, tenía estilo. Era más que evidente.

— ¿Y a mí? —Miré a Erika por encima de la cabeza de mi amiga cuando intervino en la conversación. Se retiró el pelo y aprovechó para humedecerse los labios.

De acuerdo, sabía que a Erika la volvía loca y que tenía un buen polvo, pero también debería haber sabido que, mientras estuviera liándose con mi primo, jamás la tocaría. Por eso me desconcertó tantísimo que se acercara a mí gritando tácitamente que me la subiera a la habitación y le echara un polvo.

— ¿No piensas felicitarme el año?—Acarició mi hombro de forma sugerente, recreándose en el inicio de mi pecho.

Torcí el gesto, observé su lenta caricia y volví a mirarla a los ojos.

— ¿Cómo prefieres que lo haga, Erika?—Le fue imposible remediar el escalofrío que sintió al escuchar mi voz.

No le sentó nada bien que Enrico apareciera en ese momento y le mostrara un teléfono móvil a pocos palmos de su cara.

—Alguien quiere hablar contigo —dijo con una mano escondida en el bolsillo del pantalón.

Fruncí el ceño y le miré un segundo antes de que Erika resoplara, fingiera una sonrisa y cogiera el aparato. ¿Quién podía ser? ¿Por qué Enrico acababa de entregarle su teléfono a Erika, si apenas le hablaba?

—Feliz año nuevo, Kathia…—escuché decir a Erika mientras se alejaba.

Pestañeé sorprendido. Ya había sido una sorpresa que Angelo Carusso no hubiera permitido que su hija viniera a Roma en Navidades, pero lo fue mucho más al notar que me importaba un poco aquella ausencia. No había visto a Kathia desde que tenía diez años… Desde que…decidí que ella…fuera mi primer beso… ¿Se acordaría Kathia de aquella noche en una playa de Cerdeña?

Me crucé de brazos.

— ¿Kathia Carusso? —le pregunté a Enrico, hombro con hombro.

—Exacto.

— ¿Me explicarás porque Angelo no ha permitido que venga?

— ¿Me explicarás tú porque te ha interesado tan de repente?

En realidad, me daba igual. Pero no dejaba de ser extraño que allí estuviéramos todos —incluso el cabrón de Valentino Bianchi— y ella no, un año mas.

—Bueno, no sé, es su hija y es raro que no quiera verla en unas fiestas tan señaladas—repuse observando a lo lejos como Angelo sonreía rodeado de personalidades.

Mirarle siempre me había producido escalofríos. Angelo Carusso era aliado nuestro, pero no me fiaba de él.

— ¿Desde cuándo te gusta la Navidad? —preguntó Enrico, curioso.

—Desde que puedo…

—Basta, lo he pillado —me interrumpió a tiempo de escuchar una grosería.

Solté una carcajada. Él sabía que la noche se presentaba movidita. Ya lo había comprobado durante la cena, cuando me había cazado en el baño subiéndome los pantalones acompañado de una morena de infarto. Suerte que no entró unos minutos antes, porque si no habría visto a esa morena en una posición bastante… En fin…

—Bueno, ¿vas a explicármelo? —insistí.

—Esperaba poder hacerlo mañana antes de la comida de Año Nuevo, pero… —cogió aire—. Angelo ha decidido traer a Kathia de vuelta y veía una estupidez que hiciera dos viajes. Ella está preparando su equipaje.

— ¿Vuelve a Roma? —dije sorprendido.

—En unos días.

—Joder… —resoplé, y no entendí muy bien porque lo hice.

Fue raro sentir aquella sacudida interior y como se me contrajo el vientre al pronunciar su nombre en mi mente.

— ¿Por qué? —Enrico buscó mi mirada. Su astucia le había alertado de mis sensaciones.

Me encogí de hombros y fruncí los labios.

—Bueno, tengo curiosidad por saber en quien se ha convertido. —No mentí del todo, pero a Enrico no le fue suficiente. Me escudriñó con la mirada hasta que escuchó que lo llamaban.

—Iré con… —dijo, y esta vez le interrumpí yo.

— ¡Claro! Tal vez podrías montártelo con los dos a la vez —bromeé señalando a la parejita formada por su esposa y el primo de esta.

Marzia y Marcello estaban muy acaramelados en el centro de la pista de baile.

—Vete a la mierda… —sonrió irónico.

—Feliz año, hermano.

—Bla, bla…

Dos horas más tarde, el puñetero dj empezó a pinchar baladas. Casi todos los asistentes se animaron a bailar y llenaron todo el salón de parejitas abrazadas moviéndose al ritmo de la música de Franco Battiato o Eros Ramazzotti, entre otros.

La fiesta había empezado bien… La morena de los lavabos, la primita rubita de Valentino en los jardines… Pero ahora, me moría de asco, y Mauro también. Dos gilipollas arrugando unos trajes de firma despatarrados en una silla y bostezando entre sorbo y sorbo de lo primero que nos ofrecían los camareros.

—Mátame, ¿quieres? —dijo Mauro encendiendo su cuarto cigarrillo en una hora.

Se lo arrebaté enseguida.

—No creas que no me lo estoy planteando —le dije—. ¿Y Erika?

Solté el humo del cigarro antes de pasárselo. Mauro puso los ojos en blanco y le dio una fuerte calada.

—Ni puta idea… —Seguí su mirada—. Juguemos, compañero.

Sonreí de medio lado al comprender lo que pretendía.

— ¿Quieres apostar conmigo? —Alcé las cejas.

—Por supuesto.

—Tú dirás.

Empezamos a analizar el salón. Había material de sobra, mujeres que estarían más que encantadas de estar con cualquiera de los dos. Pero a Mauro le iban los retos y se fijó en las dos chicas que llevaban toda la noche observándonos desde el otro lado del salón.

— ¿Sabes quién es la morena? —me preguntó Mauro, entusiasmado. Ya había escogido a su presa.

—Una Baggio, ¿por qué? —Preguntarle fue estúpido, pero me gustaba picarle.

—Es la sobrina del Cardenal… —Sonó demasiado diabólico y solté una carcajada.

— ¿En serio? —dije incrédulo, como si no lo supiera.

Aquella chica, demasiado alta para su edad, era conocida por los negocios empresariales de su padre y porque su tío, Giancarlo Baggio, era Cardenal de El Vaticano. Una niñita supuestamente pura, criada bajo un férreo catolicismo. Llevarla a la cama, una misión casi imposible. Mauro ya casi se frotaba las manos, como si creyera que iba a ganarme.

—Quinientos euros a que no te la tiras —sonrió.

— ¿Te quedas conmigo? —Me incorporé de la silla improvisando un gesto bastante sugerente del que sabía que las chicas verían. Tenía que calentar motores—. Esa es una mierda de apuesta.

—No te pongas presuntuoso conmigo, Cristianno. Ambos sabemos que esa tía es una beata. Reza por las noches y va a un colegio de monjas. No conseguirás ganarme esta vez —explicó confiado.

Me había picado completamente. Así que me levanté de la silla, me metí las manos en los bolsillos del pantalón de mi traje y le desafié.

—Tres mil —Alcé el mentón.

Él también se levantó.

—Perderás —dijo antes de empezar a caminar hacia las chicas.

—Eso ya lo veremos. —Me lamí los labios y le seguí—. Será muy interesante meter en mi lista a una mojigata.

Fue muy buena idea mirar las piernas de la sobrinita del Cardenal porque bastaron para imaginármelas enroscadas a mi cintura y ponerme a tono. Rápidamente empecé a sentir la tentación de arrancarle el vestido y probar su cuerpo.

—No te hagas ilusiones, primo…

—Hola, Estela —dije al llegar, viendo como ella se esforzaba en no sonrojarse.

La otra chica, en cambio, no se molestó en disimular y casi babeó al vernos a mi primo y a mí tan cerca de ellas.

—Hola, Cristianno. —Optó por hacerse la orgullosa, planchando la falda de su vestidito con un gesto muy comedido.

<<Que pronto estarás gimiendo en mi cama>>, pensé.

— ¿Quién es tu amiga? —preguntó Mauro bastante concentrado en el escote de la chica.

Estela se enervó y lo fulminó con la mirada.

—No sabe hablar italiano, es de Múnich —gruñó.

—Me pone el intercambio —dijo mi primo, que cogió la mano de la sonriente amiga y se la llevó a los labios—. Hallo, schön.

Vale, ver a Mauro hablar alemán sí que fue una puñetera sorpresa. La chica sonrió aún más y se recogió algunos mechones de pelo tras la oreja.

—Déjala tranquila, Mauro. —Estela apartó la mano de su amiga con despotismo.

Seguramente estaría pensando que nosotros dos éramos la personificación del mal y de la tentación.

—Y tú deja que yo me encargue de enseñarle el idioma, Baggio. —Mauro la ignoró, cogió de nuevo la mano de la chica y se apartaron unos metros.

Estela resopló frustrada y me miró iracunda.

— ¿Qué quieres, Cristianno?

— ¿Tan malo es que quiera charlar contigo? —comenté fingiendo una actitud cercana a la suya, puritana y delicada—. ¿Una copa, un baile tal vez?

— ¿Por qué iba a aceptar?

Di un paso hacia ella, que se encargó de deshacer retrocediendo. Reí, cómodo en mi faceta del diablo.

—He visto cómo me buscabas con la mirada —apunté—. Llevas toda la noche observándome, así que deberías aprovecharte de mi compañía, ya que he venido hasta aquí. —Terminé abriendo un poco los brazos y mostrándole mi cuerpo.

Ella lo miró más tiempo de lo debido y yo pasé a la fase de palpitaciones en ciertas zonas. Mi pelvis la reclamaba y más me valía conseguirla cuanto antes. Porque el salón estaba lleno de mujeres que querían mi compañía y no me costaría absolutamente nada sustituirla. Pero una apuesta era una apuesta, y ganar me gustaba tanto como el sexo.

—Deliras, Gabbana, y mucho —espetó ella, aflojando sus defensas.

— ¿Por qué estás nerviosa, entonces? —Su cuerpo no dejaba de enviarme señales. Me deseaba y odiaba que así fuera.

—No lo estoy, ahora dile a tu primo que deje a mi amiga tranquila y largaos de aquí —masculló y yo me harté de tanta reticencia.

Me acerqué a ella, la capturé de la cintura y la estampé contra mi pecho. Estela ahogó una exclamación al sentir mi cuerpo tan pegado al suyo y noté como se aflojaban sus músculos. Bajé mi boca hasta su cuello y suspiró cuando perfilé la línea que me llevaba a su oreja. Le mordí el lóbulo sabiendo que ella soltaría un pequeño gemido.

—Es evidente que te mueres por echar un polvo conmigo —susurré un tanto lascivo—, así que tú decides, pero hazlo ya porque no me gustan las chicas que juegan a ser inseguras cuando no lo son, ¿me has entendido? —Que volviera a gemir me bastó como respuesta.

Me empujó, fulminándome con la mirada, y se alejó de mí. Dudó unos segundos, pero terminó dándose la vuelta y caminando hacia el vestíbulo. Ahí estaba la respuesta, y sonreí ante la victoria.

Me acerqué a Mauro sin quitarle ojo al trasero de Estela, que se movía valiente y provocador. Si hubiera sabido ella la cantidad de cosas que tenía pensado hacerle, se habría asustado. O no, quien sabe.

— ¿Desde cuándo sabes alemán? —le susurré a Mauro.

— No tengo ni puta idea de alemán —dijo cogiendo a su chica, pero sin dejar de mirar a su alrededor por si acaso aparecía Erika y le fastidiaba la caza.

Llegamos al vestíbulo y nos acercamos al ascensor. Por sus intenciones, supe que Mauro subiría tras de mí. Quería tener intimidad…lo que me indicó que tendrían uno rapidito antes siquiera de llegar a la suite.

—Dejaré que disfrutes de la noche con tu amiguita alemana, pero por la mañana quiero que me despiertes con un dulce “Buenos días, Cristianno, aquí tienes tus tres mil pavos”, primito —le murmuré antes de entrar en el ascensor con Estela.

—Cabrón.

Le envié un sonoro beso como repuesta.

Subimos a la última planta en el más profundo silencio y no lo rompimos hasta que entramos en una de las suites que habíamos reservado para esa noche.

No me molesté en encender la luz porque supe que a Estela no le gustaría, y además, las luces exteriores ya iluminaban suficiente.

— ¿Estás bien? —pregunté al ver sus evidentes nervios.

¿Qué se pensaba, que iba a matarla?

—Perfectamente —protestó.

Tenía que calmar el ambiente, así que me acerqué al mini bar y cogí una botella de lo primero que encontré. No esperé que ella me siguiera, y la miré entornando los ojos, intentando interpretar su confusa actitud. No haríamos nada si ella no quería.

— ¿Quieres una copa o tal vez un…? —La buena de Estela engulló el final de la frase con su boca. Se me tiró encima y me besó precipitada.

La torpeza de su lengua me hizo sentirme extrañamente poderoso, y me aferré a su cintura dejándome llevar por el impulso de su cuerpo. Terminó estampándome contra la pared mientras yo le metía las manos bajo el vestido. Apreté sus nalgas contra mí unos segundos antes de que se apartara y me mirara jadeante.

—Vaya —dije sorprendido—, había pensado empezar con unos suaves preliminares para no asustarte, pero veo que prefieres pasar a la acción.

Me quitó la chaqueta con agresividad y empezó a desabotonarme la camisa mientras me besaba el cuello. Mentiría si dijera que no me sorprendió, porque lo hizo y bastante. Sonreí perverso cuando me miró tan acalorada.

— ¿Me dirás todo lo que vas a hacerme? —gimió acariciando el cinturón de mi pantalón.

Me acerqué a su boca. Aquello sería sexo, puro y duro, sin ningún tipo de ataduras y reproches. Eso fue lo que me dijo su mirada y lo que más placer me causó.

— ¿Susurrándotelo al oído? —siseé antes de perfilar su labio superior con mi lengua.

—Sí… —Tembló.

—Te olvidarás de mi voz en cuanto empiece a tocarte. —Volví a coger su trasero. Esta vez con tanta fuerza, que apenas pudo reprimir el gemido que soltó. Quiso volver a besarme, pero la detuve—. Quieta… —Me senté en el filo de la cama y la miré. Estela estaba excitada y completamente concentrada en la piel de mi pecho—… Desnúdate para mí, nena.

—Te gusta mandar —refunfuñó.

Torcí el gesto.

—Soy el que manda.

Bajó la cremallera de su vestido y dejó que resbalara por su cuerpo. Fue una sorpresa descubrir que tan solo llevaba unas bonitas bragas de encaje. Sin sostén, sin medias, solo piel. Y no se avergonzó de su desnudez, no le importó que le mirara con los ojos entrecerrados, estudiando por qué parte de su cuerpo empezaría.

—Eres un Gabbana —suspiró.

—Ven aquí —ordené y cuando se acercó a mí introduje un dedo entre su piel y la goma de sus bragas.

Ella se estremeció mientras yo jugaba a dibujar lentamente su entrepierna, que tan cerca tenía de mi boca.

— ¿Vas a hacerme el amor…? — ¿Por qué tuvo que hablar? ¿Y por qué tuvo que decir aquello cuando sabía que no sería así?

Tiré de la goma. Ella gimió de placer al sentir el pequeño latigazo y me acercó la mano al cabello. Apenas le di tiempo a tocarme, con un rápido movimiento la tumbé en la cama y me abrí hueco entre sus piernas. La hebilla helada de mi cinturón le provocó un escalofrío cuando acarició su vientre.

Dejé su cabeza entre mis brazos y flexioné lentamente mirándola con fijeza.

—Ambos sabemos que no —susurré y lamí uno de sus pechos sin dejar de mirarla, mientras bajaba una mano hasta el centro de su cuerpo.

La toqué sabiendo que temblaría de placer mucho antes de tenerme dentro de ella. Le arranqué con violencia la única prenda que me separaba de su entrepierna.

Me levanté y terminé de desnudarme mientras ella mantenía vivo su ardor acariciándose insistente. La cogí de las caderas, le di la vuelta y le proporcioné el impulso necesario para que se apoyara en las rodillas y en las palmas de sus manos. Tan expuesta como estaba, no dudé en adentrarme en su interior con una fuerte embestida. Ambos gemimos a la misma vez. Aquello era sexo, y nada más. Ni delicadezas, ni miramientos, ni detalles. Porque solo quería su cuerpo esa noche. Después no le daría mi teléfono, no quedaría con ella y, ni mucho menos, pasaría a ser alguien importante en su vida. Y no dejé de demostrárselo con cada embate de mi pelvis contra la suya.

La cogí del cabello y le susurré al oído todo lo que quería escuchar. Ella pidió más, más rudeza, más velocidad, más ímpetu… No tardó en alcanzar el clímax y suplicarme después que repitiera de nuevo. Y obedecí porque yo aún no había terminado.

Fue muy raro llegar al límite de mi placer. Miré al techo y me liberé sin saber que un extraño pensamiento me embargaría y se colaría bajo mi piel con una arrolladora descarga.

Salí de Estela, me tiré en la cama y la miré, pensando en…

¿Kathia?

¿Cómo sería volver a verla de nuevo?

Suspiré confundido… muy confundido…

61 Comments

  • Vero

    Genial!!! Como siempre… 🙂 Todavía no puedo entender cómo las editoriales te han dado tantos problemas… Sigue así, porque eres fantástica 🙂 Esperaremos impacientes el resto de inéditos… y más aún, la tercera parte 😉

  • Jessica

    Confieso que también creí que serían avances del tercer libro, y es triste saber que no es así, sin embargo me ha encantado, esperaré con ansias, más inéditos

  • erica

    Muy bueno. Me encanto, crei que no me gustaria al saber que era antes de kathia, pero fue todo lo contrario.Sos una genia.Te felicito!

  • Keka

    Ooooh! querida eso fue genial definitivamente eres una diosa de la escritura cada lectura de es un deleite para nuestros ojos, de verdad eres mi idola! Dios, no puedo esperar para que salga tu tercera obra

  • Berenice

    Es maravilloso, me encanto, me quedé con ganas de más :3 y la canción así o más adecuada para acompañar la lectura. ¡Felicidades, eres estupenda!

  • Annie

    Cristianno te amo! No lo dudo.

    Que bueno ha estado este relato, entre tierno por que mi querida Kathia ya rondaba en su cabeza y caliente por el hecho…

    Espero con ansias más.

    Vaya soundtrack jajaja si que le da otra perspectiva al relato. 😉

    Besos Alessandra

  • Mari...

    calentito…calentitoo …sexy, morboso, excitante, … , Cristiano es estado puro!!, hasta calores me han entrado!! jajajaja
    Genial Alessandra, como todo lo que nos regalas, me ha encantado, y ya espero el próximo con muchas muchas ganas! ^_^
    Besitos!!

  • Anna

    Waooohh!!! Me encanta…eres increiblemente buena y este capituko es genial..demasiado rudo cristianno pero me encanta!!…gracias!! ♡…estoy deseando q llegue el tercero

  • Paula

    Después de leer esto… quiero muuuuucho más… cuando estas superando el ansia por tener la tercera parte Alessandra nos vuelves a poner la miel en los labios….
    una pregunta, ¿Esta precuela está relacionado o tiene algo que ver con algo que ocurra en la tercera parte?
    un inédito INCREÍBLE 🙂 MIL GRACIAS

    • alessandraneymar

      Es un extracto de lo que pasó poco antes de que Cristianno y Kathia se reencontraran. No tiene que ver con la tercera. BEsitos!

  • Diana

    OMG! Alessandra de por si me dejaste con el corazón destrozado con Traición! y ahora esto!!!!!!!!!!! me encanta tu personaje de Cristianno Gabbana!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  • fani

    Es estupendo lo que escribis! Me encanta todo!! Amo a critiano. Se sabe aprox cuando saldra la tercer parte? Me muero por leerla ya!!!! Saludos
    ;

  • Gabriela Sossa

    Oh, muy interesante este inedito, espero ansiosamente la tercera parte, eres una excelente escritora alessandra, admiro tu imaginacion, tu entrega hacia nosotros. Saludos desde Colombia

  • Andrea Campos

    Joder… para ser un inedito casi me matas, muy pero muy lentamente, no sé si pedir más ineditos de Cristianno o pedir la 3ª parte.. solo se que quiero más.

  • Daniela

    Increibleee… no puedo esperar x la tercera entrega, eh leido los dos libros tantas veces realmente q perdi la cuenta… el inedito y la cancion van exelente juntos, m encanta :3 😀

  • Claudia

    Guauuuuu 😮 Empezamos fuerte con los ineditos, enhorabuena eres una genia! Seguiremos esperando los próximos que seguro que también son tan arrolladores como este! 🙂

  • Paola Guevara

    Después de leer Mírame y Dispara y terminara odiándote (en serio) tuve que esperar mucho para leer Traición e n la cual también te odié, pero odio del bueno(?) jajaja. Pocas sagas me han movido TAAANTO, hace poco leí Traición y no habían pasado 24 horas cuando lo terminé. En serio es de esos libros que te enganchan desde la primera línea hasta la última. Sufrí muchísimo durante todo el libro, me pregunté mucho por qué Sarah aparecía tanto como si también fuese protagonista pero mi respuesta a eso estuvo en el final. Demás está decir que escribes excelente, tienes algo al escribir que hace que sientas cada cosa que pasa, y por eso envuelve tanto la saga. Mil felicitaciones, eres increíble y espero (de todo corazón) que no hagas que te odie cuando salga el tercer libro.
    Me dejaste con ganas de más con éste inédito.
    Saludos y besos desde Venezuela!!

  • Pao

    ¿Y tenia que pensar en Kathia? ¿Después de lo que hizo con Estela? OMG Definitivamente si, tenía que ser así. Como siempre, Alessandra, impresionante. ¿Que coño tienen en la cabeza las editoriales? Porque te aseguro que han de ser lo suficientemente estúpidos como para no aceptar el honor de publicar Bajo El Cielo Purpura De Roma, con el nombre de la editorial en la portada. En fin, nosotras seguiremos aquí, para ti, todo el tiempo, y sabes que haremos hasta lo imposible para conseguir editorial. ¡Gracias por el inédito! Te lo juro, (y no miento, eso jamás), he dicho millones de veces tu nombre en la misma oración que “Autor favorito”, y eso se queda corto. Saludos, linda. Espero impaciente el próximo inédito… 😉

  • Arianne

    OMG!!!…
    Me hizo acalorarme!.. Que intenso!.. Es Taaaan Cristianno!.
    Amo a Mauro Es Un Cabron!.
    Ya Habria Babeado De Solo Estar En La Misma Habitacion Que Ellos!..
    Cualquiera Pecaria Con Cristianno 3:)
    Habia Superado Mi Obsecion Por “Skin” Y Llega Mi Adorada Neymar a Recordarmela!

  • Strugberry

    Esto fue, fue, fue genial. Lo sabes, lo se, lo sabemos.
    Puedes tomarte todas tus pastillas de ego. Apuesto que en estos momentos esta que desborda. Pero si no es para menos!

    Fantastico como cambiaste a un ser tan sexual como solo puede serlo Cristiano, a la gran masa de amor que ahora es. Aunque bueno, ni tanto. Sigue siendo el mismo cabron. PERO AUN ASI LO AMO! -y le lloro tambien- Puedes estar feliz, lograste sacarme… 3 lagrimas? Mentiria si te dijera que fui una insencible y que no tube que luchar contra un espantoso nudo en la garganta. Pero fui fuerte! Tres lagrimas no se comparan con el llanto cuando –eso– paso.

    Pero como ya te dije, date tus palmaditas en la espalda y tomate todas tus pastillas de ego. Pero que digo solo pastillas! Esteroides, eso es. Tomate tus esteroides de ego. Digo, gente de todo el mundo alabando tu obra maestra, como que llena de orgullo no? Pero que no se te suba a la cabeza! Claro que hasta ahora tu trabajo es magnifico pero, no puedes fallar con el tercero. No espero poco de ti y se que tampoco tu nos daras algo pobre, solo –salbaguardo lo que es mio– y te preguntaras, que es? Yo te lo dire!! Es una copia -en papel o electronico- que ya puedes dar por comprada de la tercera entrega y no quiero decepciones.

    BESOS DESDE MEXICO!! CIAO!

  • Briseyda Flores

    LA TERCERA PARTE PORFAVOR!!! Parece que *Spoiler* la viví. Esto es desconcertante. Es un juego de palabras el ultimo capitulo, tenia la esperanza de que al final apareciera Christianno como parte de un plan, pero nooo! Enrico me confunde y no puedo sacar conclusiones de que es lo que pasará. :'(

  • Mar.

    Sin ninguna duda me ENCANTÓ !! Pensaba que al ser antes de Kathia no me iba a gustar demasiado ver a Cristianno tal y como es sin ningún tipo de impedimento o atadura pero definitivamente estaba equivocada. “Mírame y Dispara” y “Traición” ya son unos de mis libros favoritos, algunas de mis amigas se han aficionado a la lectura gracias a tus libros Alessandra, así que ¡ya sabes que esperamos con ansias el tercer libro! Y tengo que decir que creo que Sarah es hermana de Kathia o alguien que tiene mucho que ver con ella, más de lo que parece.
    ¡Besos preciosa!

  • cristianno vivo!!

    Porfavor porfavor dime que *spoiler* porfis esque noo el pensar que esta muerto me pone en depresion lo juroo o si no que kathia este…. embarazada o nose
    No puedo esperar a la tercera entrega porfavor dinos un aproximado o cuanto has avanzado en el nose lo que sea. Por favor. Saludos desde mexico

  • Ixone

    Alessandra me has matado con el final de traición. Que mal sabor de boca me has dejado, estoy deseando el tercer libro… Casi e sentido yo el dolor de Kathia… 🙁

  • Mitzuki Ruiz

    No sabes cuanto adore la saga de “bajo el cielo purpura de roma”, te lo confieso que no hace mucho empece a ser una lectora activa, pero sin duda tu saga a sido una de las que han revolucionado mi manera de leer, son una obra maravillosa, tan envolvente y emocionante que aun volver a leer los libros me entusiasma aun el triple que cuando los leí por primera vez, de verdad esperamos no solo a qui en México, si no alrededor del mundo donde ha llegado tu trabajo, la continuación de una de las historias mas controversiales que haya leído en algún libro antes, me ha llegado tanto a la mente como al corazón que cada día hay algo que me recuerda a algún personaje, me has maravillado con una redacción tan buena que en serio, no puedo esperar a que salga la tercera entrega, por favor no dejes de darnos ineditos que haces mis días mas emocionantes.

  • María C

    Bueno, antes de nada, gracias por enamorarnos con “Mírame y dispara” y “Traición”, es un trabajo que absolutamente tod@s tus “mafiosill@s” te agradecemos en el alma. Me quedé super impactada con el final de ambos libros, y gracias a tu grandiosa forma de escribir te aseguró que por momentos he sentido estar dentro de la historia. Ambos libros me han envuelto y han hecho que sufra como los personajes y que pudierá sentir cada palabra. La *spoiler* Cristianno ha sido lo que más me ha marcado y el sufrimiento de Kathia, ojála que este bien, te pido que *spoiler* de alguna forma, sino no podré soportarlo…
    Muchos besos, eres una grandísima escritora!!!

  • María

    Con ambos libros se puede sentir tanto el amor y el odio, como la tristeza o el odio que sientien los personajes, totalmente enamorada. Escritos con una delicadeza y cuidado con los detalles impresionante, sentimientos a flor de piel a cada palabra.
    Gracias por todo el tiempo que dedicas en notros@s, sólo te pidoo que el final de Tracion no sea el final del romance de Kathia y Cristianno!! Ya estoy demadsiado enamorada de ambos…
    Muchos besoos!!!

  • Ada

    DIOS!!!! Me caso con un Gabbana! YA!!!!! pero YA! Dios Dios Dios!!! Uffff fue demasiado!

    LO AME! Con todo en mi lo amé.! Y own! Ya pensaba en Kathia! Ese hombre es perfecto! >.< :3

  • Josmary

    Eres una diosa con las palabras, Dios.. ¡ME HA ENCANTADO! y como muchas han dicho, el final de Traición me ha destrozado aunque hay cosas que no me terminan de cuadrar y he estado pensado que pequeñas posibilidades sobre el gran spoiler que ninguna ha revelado. Me quito el sombrero, te admiro y por último decir que lo que mas me duele es que Cristiano sea un personaje de libro y no real JAJAJAJAJA.. Se te quiero un monton ♥♥

  • daniela huerta

    amo como escribes
    neta !
    WOW
    no me imagino que a de estar pasando con kathia…
    me muero de ganas que saques la segunda parte !!!!!!

    <3<3<3<3<3<3

  • doris

    Hola Alessandra, he leído tus 2 libros de mirame y dispara, y que mal sabor de boca¡¡¡ por dios!!!
    Es horrible pensar que *spoiler* Cristianno, ¿de verdad eso no será asi, no? Cristianno tiene que estar en el próximo libro, no paro de sufrir!!! Joo

  • doris

    Hola, alessandra he leído tu sabes 2 libros y no puedo creer que te hayas cargado a cristianno ,
    Dime por favor que el el 3 libro estará vivo no puedo soportarlo, aunque se que es una historia no veas que sufrimiento!!! Joo

  • Eva

    ¡¿por que Cristianno?!
    No había otro personaje menos maravilloso que pudieras matar??? Que horror, he estado llorando así que espero,l por favor, que el próximo libro kathia se encuentre mejor
    felicidades por tus maravillosos libros

  • erika

    woww esta increíble este inerte te felicito…. pero en serio no dejo de sufrir, x el amor a dios cuando saldrá el siguiente libro ? no paro de sufrir… es horrible saber q cristianno murió osea nooooooo x favor di nos q todo esta planeado y q esta vivo x favor me matara el desespero y la impotencia.

    en fin dios eres increíble q buena escritora nunca ningun libro me avia hecho sentir en carne viva dota la historia contada q maravilla. mis respectos.

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