Esta es una carta para ti, mi querido lector.

Hay un punto irónico en hablar de uno mismo. Con el tiempo he aprendido que la mejor forma de mostrarse al mundo no es contando cómo eres, sino dejando que cada uno lo descubra por sí mismo.

Pero este es mi espacio y tengo una obligación tácita de hablarte un poco de mí, así que ¡voy a ello!

A veces, creo que mi cuerpo y mi mente van por separado. Pero una cosa está clara y es mi cabeza está llena de historias de amor, peligros, suspense, de esas que te hacen correr por salvar la vida; que se note que me gusta la acción.  

A los míos suelo decirles que tengo cien ideas al día, cuatro de ellas prevalecen y solo una sirve para algo. Con este resumen puedes hacerte una idea de cómo funciona mi mente. Y fue así como decidí que escribir era lo mío.

Empezar no fue fácil, no hay una escuela que te enseñe a ser escritor y mucho menos que te diga cómo hacerlo. En cierto modo, uno debe llevarlo dentro y estar muy seguro de querer embarcarse en tal aventura.

Farragoso, incómodo, decepcionante, estresante, así fueron mis inicios hasta que entendí que lo que uno desea tiene que ganárselo con mucho sacrificio.

Me dediqué plenamente a aprender, a entenderme como autora y a tratar de hacer algo que pudiera leerse con sentido. Todo ello a la par que se desarrollaba mi adolescencia. De ese modo, nació Pasión, convirtiéndose en mi primera novela publicada años más tarde.

Este libro muchos lo conocen como Mírame y Dispara, y fue premiado con el Primer Premio ELLAS Juvenil Romántica en el año 2012, lo que me dio la oportunidad de iniciar mi carrera como escritora y dedicarme ello completamente.

Pero uno tiene tendencia a pensar que una vez saltado un obstáculo, todo lo demás ya es sencillo. Nada más lejos.

Pasión (o lo que en el pasado fue Mírame y Dispara) dio inicio a la saga Bajo el cielo púrpura de Roma, y no estuvo exenta de dificultades. Pero el absoluto e incuestionable cariño y apoyo que los lectores me entregaron hizo posible que encontrara la manera de continuar y descubrir que una faceta del escritor que no conocía: estar en constante metamorfosis. Los tiempos cambian y uno también debe hacerlo.

Por ello, mi primera aventura, BCPR, vio la luz y me transformó en alguien con un objetivo muy claro: hacer feliz a la gente con mis letras.

En la actualidad, me siento llena de energía y con ganas de comerme el mundo. Y como sé que no estoy sola, el valor ya se ha convertido en algo innato.

Ahora estoy embarcada en el final de la trilogía de Los hijos del caos y en el lanzamiento del reboot de BCPR, además de otros proyectos muy interesantes que espero te gusten.

Llegados a este punto, creo ya he hablado lo suficiente de mí.

¡Gracias por leer este tocho hasta el final, mi compañero/a!